Hoy corre el aire, es una broma de julio, es su primera broma. Julio se va a llevar la banda de honor este año, está siendo pródigo, óptimo, en todo lo bueno.
Primero fue la limpieza, a decir verdad, sólo quitar telarañas y con La Graciana me río y me río; claro que, mientras hablamos, ella deja la escoba y el reloj sigue andando
y las horas hoy día cuestan una pasta. "Graciana, si hablamos, al final echas un chorrión más", le digo, y se sonríe porque sabe que llevo razón pero la pícara no dice de descontar el tiempo no aprovechado.
Está nublado, pero es bueno que el aire corra por encima de la piel y no sólo el sol para curtirla. Hace fresco, casi frío. ¿Qué hace Santiago envuelto en una toalla de James Dean?, será de alguna de sus nietas. Hay gente dentro
del agua pese a que debe de estar helada.
La paz del pueblo de mis padres es salud pura. El clima es fresco y, de fresco y limpio, delicioso.
Pero yo creo que lo mejor de julio son las veladas en la puerta, con el pastor y la novia que se ha echao, que es la monda, me cuenta alguna burrada que otra, y la verdad es que se hace querer. Ella tiene un chiquillo de otra relación, al cual el pastor está deseando educar. Es buena gente y deseo que se formalicen y que tengan otro hijo juntos, rápidamente, porque ella ya tiene 41 añitos, y después los
casamos, con cura; aunque invirtamos los pasos, la cosa es que El lobito por fin encuentre su propia familia, esa familia que a lo largo de sus cincuenta y un años, tanto ha hechado de menos.











