29.7.09

Marcando territorio

Mi perro Roble Luis, que, por cierto, tiene nombre de guaperas de culebrón venezolano, pero que ni es guaperas ni es actor de telenovelas, al menos hasta hoy, sí que es un gran topógrafo.
Me lo llevo siempre que voy en bici por los caminos y se para de matorral en matorral a echar una meadita en señal de "este terreno es mío"; si fuera animal político a buen seguro sería un gran defensor de la propiedad privada. Cuando paro a repostar un minuto dejando la bici tumbada o mismamente de pie, compruebo que es ahí donde micciona con más gusto y sentimiento de la propiedad, en las ruedas de mi bicicleta. Varios que ya lo saben dicen que se me van a pudrir las cámaras de las ruedas; pero bien valen otras llantas nuevas los momentos que paso deleitándome con el espectáculo. La orina del perro no hay que verla como tal, sino como un oro líquido que él utiliza para señalar su territorio. Y la verdad es que me crezco, porque deja constancia de que la bici es de su dueña y que su dueña es suya.




Me pasa algo así como a este perro meón. Voy viendo en mi caminar cotidiano cual es mi territorio y las personas que lo conforman. Miro qué me dicen, qué me piden, qué me dan, qué me enseñan, qué aprendo de ellas y qué aprenden de mí. Camino sobre el territorio donde debo estar y volcar lo que llevo dentro.


La orina de mi perro es una especie de lustre que hace que la goma de las ruedas, las piedras y la arena del camino, se hidraten, se limpien y brillen más...,
¿quién nos iba a decir que el lenguaje literario era tan amplio para permitirnos comparar la micción de un perro con lo que debe ser nuestro actuar cotidiano? así son las cosas, ...

15.7.09

Irresistible julio


Hoy corre el aire, es una broma de julio, es su primera broma. Julio se va a llevar la banda de honor este año, está siendo pródigo, óptimo, en todo lo bueno.
Primero fue la limpieza, a decir verdad, sólo quitar telarañas y con La Graciana me río y me río; claro que, mientras hablamos, ella deja la escoba y el reloj sigue andando
y las horas hoy día cuestan una pasta. "Graciana, si hablamos, al final echas un chorrión más", le digo, y se sonríe porque sabe que llevo razón pero la pícara no dice de descontar el tiempo no aprovechado.

Está nublado, pero es bueno que el aire corra por encima de la piel y no sólo el sol para curtirla. Hace fresco, casi frío. ¿Qué hace Santiago envuelto en una toalla de James Dean?, será de alguna de sus nietas. Hay gente dentro
del agua pese a que debe de estar helada.

La paz del pueblo de mis padres es salud pura. El clima es fresco y, de fresco y limpio, delicioso.

Pero yo creo que lo mejor de julio son las veladas en la puerta, con el pastor y la novia que se ha echao, que es la monda, me cuenta alguna burrada que otra, y la verdad es que se hace querer. Ella tiene un chiquillo de otra relación, al cual el pastor está deseando educar. Es buena gente y deseo que se formalicen y que tengan otro hijo juntos, rápidamente, porque ella ya tiene 41 añitos, y después los
casamos, con cura; aunque invirtamos los pasos, la cosa es que El lobito por fin encuentre su propia familia, esa familia que a lo largo de sus cincuenta y un años, tanto ha hechado de menos.

8.7.09

Un ángel vuela


Su nombre era impronunciable: Farrah Fawcett Majors. Era uno de los emblemáticos ángeles del nunca visible Charlie.
En medio del llanto general por la muerte de Michael Jackson se nos ha despistado el dolor por el adiós a esta mujer cuya belleza admiré y que, junto a las otras dos ángeles morenas, me hizo pasar inolvidables momentos frente a la pequeña pantalla, viendo cómo hacían juegos de seducción si era necesario para atrapar a los delincuentes que perseguían y, cómo trepaban por todas partes y asestaban terminales patadas cuando llegaba la persecución y el enfrentamiento, resultando siempre vencedoras.

Farrah Fawcett ha fallecido en un hospital de Santa Mónica (Los Ángeles) a la edad de 62 años. Las grandes bellezas, no deberían morir.
Que pase a ser un ángel bello.

4.7.09

La personalidad es nuestra marca




¿Tenemos una marca propia?

Joaquín Lorente, en su libro "Piensa, es gratis", expresa unas ideas sobre lo que la personalidad representa, ideas que comparto plenamente.


...las ideas, expresiones, actitudes y formas que emanamos hacia el exterior nos confieren trazo, grosor y color propio. Nos diferenciamos de la masa
porque vivimos marcando y evidenciando nuestro propio estilo.


La personalidad, unida al interés y al beneficio, cuando es positiva es un gran pegamento del contacto humano, mientras que desde la negatividad es un gran repelente de la aceptación y de la posible relación.
Una personalidad percibida como positiva crea admiración, atracción y simpatía. Al igual que existen líquidos para eliminar la herrumbre de los metales, el estilo exterior es el fluido que abre las neuronas ajenas para acogernos en su cerebro.
Cuando superamos el círculo de nuestras relaciones marcadas por la sangre y el sentimiento y entramos en el infinito número de círculos que configuran la convivencia humana,
todos somos marcas. Nuestro nombre y apellido es nuestro registro, y sólo se nos acepta y adquiere o se nos rechaza e ignora dependiendo de la suma/resta del interés, beneficio y personalidad que nosotros emanamos y los demás perciben.
Sin personalidad, todo vuelo, presencia y contacto al final siempre resulta intrascendente e incluso molesto. Sin personalidad somos moscas.

1.7.09

Amante atípico


Qué pierna la suya, el vello era lo mejor, no muy abundante ni oscuro, y estaba tan cercana... Habíamos planeado que conduciría él. Podía mirar su pierna y su cara, no tenía que estar atenta al tráfico, pero tampoco debía distraerlo con una caricia ni con un beso o con una mirada insistente; le quitarían puntos. L
a aventura se presentaba bien, sin nervios. No merece la pena un revolcón precedido de unos nervios del demonio.
Él se había encargado de reservar la habitación en un hotel de cuatro estrellas, no le exigí que fuese de cinco, con cuatro, estaría bien.


Él iba a ser mi nuevo amante, esa pierna me delataba el secreto.

Entramos en el hotel y nos fuimos directamente a la barra. Con prisas, pedimos dos martinis. El camarero nos miró con recelo. Él dejó su carnet.
Subimos a la habitación, era casi elegante. Corrí las cortinas. Nos dimos una ducha rápida, preferí no secarme, no me había desprovisto de mi ropa interior, que era verde.

Al cabo de una hora ya estábamos en el punto de la playa donde habíamos quedado con nuestra hija y una pareja de amigos y sus hijos, con quienes se había quedado. Ahí mi esposo y yo puntualmente.
Luego en casa comprobé que con las prisas, me había dejado olvidada una prenda importante en la habitación del hotel. La prenda no importaba. Lo importante era tener un hombre al que serle fiel.