31.10.09

Diálogo con José Bono, Presidente del Congreso de los Diputados, y paisano mío.



Porque no nos han presentado, no eres mi amigo, José, pero si lo fueras, te echaría un capote. Imagino que el poder tiene las zarpas de la tentación muy largas y afiladas, pero cuando se trata de permitir que se traten a fetos humanos ( niños) como si fueran conejos desollados, el poder hay que utilizarlo para hacer justicia. Y tú ahora mismo tienes mucho poder en tus manos. Y por añadidura te declaras católico y, por lo tanto, humano. No peques de omisión, por lo que el peso recaerá siempre sobre tu conciencia. Y un día, como todos, morirás.


A ver qué te sugiere esta imagen:

Le he cortado la cabeza porque verla es superior a mí, y así al menos se puede imaginar uno que se trata de un conejo de monte recién cazado y desollado. De todas formas me va a doler mucho verla cada vez que entre a mi blog, que es un blog pro-vida.


ESTAS PALABRAS SON TUYAS:

"La Ley del Aborto ha entrado en el Congreso, y el Presidente del Congreso no debe complicar la voluntad de acuerdo, de entendimiento y de mejora de esa Ley, por eso, aun cuando tengo criterio al respecto, lo mejor es que, por el momento no lo manifieste en ayuda de que la ley mejore. Lamento que algunos desde posiciones más o menos dogmáticas ya estigmaticen la opinión que aún no he dado".


YO TE ACONSEJO Y RUEGO QUE LES HAGAS UNAS ENMIENDAS DE MODO QUE EL FRAGMENTO TE QUEDE ASÍ:

"La Ley del Aborto ha entrado en el Congreso, y el Presidente del Congreso debe complicar la voluntad de acuerdo, de entendimiento y de EMPEORAMIENTO de esa Ley, por eso, YA QUE tengo criterio al respecto, lo mejor es que, por el momento LO manifieste en ayuda de que la ley SE EXTINGA. AGRADEZCO que algunos desde posiciones más o menos HUMANAS ya HABLEN DE la opinión que aún no he dado".

Congreso de los Diputados.

Bono: Habla, expón tu opinión, convence, defiende, aquí, donde ahora te toca humanizar a tu Gobierno.


(Le haré llegar esta carta mediante una dirección web que encontré para escribir a los políticos).

29.10.09

Plenitud


Cierro los ojos, y los brazos se van solos arriba, y la boca se abre en una curvatura trazada a mano por la plenitud. Tú estás aquí, estás, y, entonces, están cantando no los pájaros, sino todos los seres que eran medio inertes sin que los ojos los mirasen con esta luz de hoy, tenue, algo dulce, abierta, llena de espacio, y callada. Amor, que llenas desde mis mejillas hasta la última célula de los pies o del alma o de mi piel. El alma tiene una expresión entre rosa y azul y un mirar hondo. La noche ha sido suave y única como una caracola que te acoje y te mece en el mar, a salvo, regalando susurros y espirales muy grandes, muy extensas.

Y tú, ¿cómo has dormido? ¿En qué lugar del corazón me sostenías?

27.10.09

Cara a cara


Cara a cara, Señor. te necesito.
Sin nadie que me inspire más plegarias.
Yo te conozco ya lo sufiente.
Dame ahora Tú la Gracia que me falta.

Perdóname cuando aunque te quería,
no te veía sin muletas vanas.
Tres entre Tú, y yo, son multitud.

Son tus ojos, Señor, y tus palabras,
y el vino que me das,
lo que me falta.

26.10.09

Amor tan alto



Estás tan alto, Amor, estás tan alto,

tan alto, Amor, Amor, que no te llego
a los labios jamás, ni a las caderas
por más que grite o gima con anhelo.

Amor que me respetas y me adoras
y me llamas tu reina en la penumbra
la llama que mantiene tu quimera
es la misma que mi entusiasmo alumbra.

Siendo tu reina yo, tengo que alzarme
para llegar apenas a tu sombra.



24.10.09

Ricardo dice que Dios se equivoca todos los días



Y ahora me viene el Ricardo Arjona cuestionando la capacidad de Dios. (Enseguida os dejo pinchar el video abajo). Esta noche tengo que hablar de esto. Esta mañana, uno de mis curas de lujo, porque en una vida de lujo, se tienen hasta curas de lujo (ahhh), dice que Dios juega al escondite. Perfecto, perfecto. Puede ser que sí, entonces entiendo la jodidísima adolescencia que tuve. Dios se me camufló demasiado.

Pero, lo que dice Arjona, pues como que no. ¿O nos liamos la toalla a la cabeza y lo oímos?

He conocido y conozco profesionales como la copa de un pino: médicos, abogados, profesores, arquitectos , sacerdotes, bomberos, señoras de la limpieza y hasta titiriteros. Pero nunca me había cuestionado la profesionalidad de Dios, el motivo es que no he conocido a nadie que oposite a ser Dios o que estudie para Dios.

Cuando leí el libro “Los renglones torcidos de Dios”, el título me sonaba un poco blasfemo. Y, como cada frase tiene su contrapartida, ahí está el dicho de que “Dios escribe derecho en renglones torcidos”.

Si hablamos de todo lo que nos interesa, ¿por qué no vamos a hablar de Dios? Por qué no imaginarlo, por qué no valorarlo, por qué no descubrir más cosas sobre Él, ¿no es el perfecto “desconocido”?

¿Tendrá sentido del humor, o será serio? ¿Le gustarán más las letras o las ciencias? ¿Qué hará en sus ratos libres? ¿Tomará café, o más bien poleo-menta para tranquilizarse de vez en cuando?

Bueno, vamos a ver el video ése del Arjona, que, dicho sea de pasada, es un tipo simpático.

p.d.: el entrevistador necesita unas clases urgentes de logopedia, pronuncia la "n" con una nasalización insufrible.

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23.10.09

A ver si eres capaz


A ver si eres capaz de escuchar esto sin reirte. Y, digo yo, ¿tendré el crebro masculinizado, que me río con estas "guarradas"?

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22.10.09

Los cimientos de la montaña


Qué oscuro está hoy el día, qué oscuro. Oscuridad, niebla y lluvia de primer plato. Pero la montaña está como siempre, alta, ancha y sólida. Adentro no llega el frío. Es como la persona con la vida cimentada. Dentro, está la llama de calor que no se extingue. Y yo miro por la ventana mientras me tomo mi taza de cafe caliente. Me siento como la montaña, cubierta, amada y cálida. Y tengo que gritar "Gracias" a un grupo pequeño, pero muy grande, de gente. Y más que como la montaña de enfrente, me siento como la montaña rusa.

21.10.09

Hoy toca hacer el amor


Hoy toca hacer el amor, perdona que no te hable con palabras de poeta. Es el lenguaje del cuerpo, son las fuerzas de las almas y las cuerdas y las notas que chirrían en las gargantas. Mírenme lentos tus ojos, fuego lento, tu mirada, y fuego lento tú todo. No digas nada, de nada.

19.10.09

El milagro de ser madre de una hija


te beso, me besas, te abrazo, te quedas tan quieta, te estrecho, te beso la boca, me besas las manos. me abrazas, me llamas y despiertas, tú,madre; yo, hija.
Tu norte, Mi estrella.
Me cuentas, escucho, me río, preguntas, escuchas, aprendes, asientes, insistes, convences, me vences, te gusta lo mío, te robo la idea. te peinas, que creces, razonas, perdonas, me asombras. me adoras. Te vivo.

18.10.09

La galleta de tomate


LA GALLETA DE TOMATE

He dudado entre dos títulos: "Debate entre filósofos" o "La galleta de tomate", prefiriendo este último para captar más lectores...


Querido R.: te envío una receta como afianzamiento en la investigación para las teorías sobre el ser humano poliédrico y el ser humano esférico que con tanta profundidad y lucidez estudias.

Estos son los ingredientes y el modo de hacer un riquísimo bocado, según el prestigioso cocinero Ferrán Adriá:

.225 g tomate liofilizado
.90 g aceite de oliva
.8 g de sal
Mezclar los ingredientes y disponer en los moldes. Secar en el horno 4 minutos a 150ºC. Dejar enfriar y desmoldar. Servir con un poco de mantequilla y una hoja tierna de albahaca.


El quiz de la cuestión para nuestras investigaciones, querido R., está en la liofilización y la sublimación del tomate; que aunque sé de tu cultura, aquí te dejo la explicación de ambos conceptos.

Liofilizar: Separar el agua de una sustancia, o de una disolución, mediante congelación y posterior sublimación a presión reducida del hielo formado, para dar lugar a un material esponjoso que se disuelve posteriormente con facilidad. Se utiliza en la deshidratación de los alimentos, materiales biológicos y otros productos sensibles al calor.


Sublimar: Pasar directamente, esto es, sin derretirse, del estado sólido al estado de vapor.


Mi conclusión es que juntos, los individuos, pueden hacer algo grande, pero fíjate, antes se han debido liofilizar y sublimar al punto.

Este post se lo he prometido a mi amigo R. cuando le he comentado. Para entenderlo, hay que leer el texto original aquí.

17.10.09

Celebra la vida

Porque la vida es lo que tenemos.
Porque creer en la vida y tener fe van de la mano.

Porque queremos dar la bienvenida a todos los niños del mundo.

Por esto en este blog este fin de semana dejo esta canción "en las duchas". No dejes de escucharla. Y, si aún no tienes un hijo..., ya estás tardando. :)

"CELEBRA LA VIDA",
canta Axel.
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Más de lo mismo:

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16.10.09

Doce años


Acabo de terminar un trabajito en el ordena, y como me he quedado satisfecha, quiero compartirlo con vosotros/as. (No resalto todas las palabras a color porque el editor de textos podría hacer "plof" con el texto.

Es para mi hija, que hoy ha cumplido doce años.


Viernes, 16 de octubre de 2009. Día de tu 12º cumpleaños.

Mi niña: muy pronto tendrás que hacer buen uso de tu libertad.

Tu madre.

La libertad

El psiquismo humano está predispuesto para sentir agrado hacia todo aquello que le conviene al cuerpo o a la mente; por ejemplo: descansar tras un esfuerzo físico o psíquico, beber cuando se produce una cierta deshidratación, comer cuando se está en ayunas, u otras actividades como dormir, pasear, o hacer deporte...

Nos apetecen muchas cosas pero no siempre las hacemos. ¿Por qué?
La respuesta es que si no actuamos siempre por lo que más nos apetece hacer es porque existe en nosotros una capacidad superior al apetecer. Esa capacidad es el querer. Querer es una capacidad humana que ordinariamente está vinculada a la capacidad de apreciar algo que se capta como valioso. El querer remite a una decisión, es consecuencia por tanto de haber realizado una elección tras sopesar los pros y contras mediante la inteligencia.

La voluntad es la capacidad por la que el hombre quiere y decide. Los hombres sentimos apetencias pero podemos decidir seguir un curso distinto de lo que más nos apetece. Aquí podemos apreciar que la voluntad goza de una cierta superioridad respecto a la afectividad.
La voluntad es la capacidad suprema del hombre en el orden de la decisión. El hombre se caracteriza por actuar según lo que decide por la voluntad. La capacidad de decidir se denomina «libertad».

Todo el día estamos decidiendo. Decido levantarme, salir, hacer esto o lo otro, hacerlo de esta manera o de la otra. Hablo con esta persona porque lo decido, y le digo lo que voy decidiendo decirle... y así actúo habitualmente a lo largo de toda la vida. Vivir es en cierto modo decidir.

Muchas veces tomamos decisiones poco importantes; como el menú que elijo cuando voy a comer a un restaurante. Otras decisiones son más importantes: iniciar un noviazgo. Hay decisiones por las que comprometo mi futuro: firmar unas letras de crédito en un banco, elegir una carrera o casarme con una determinada persona.
Vivir bien supone aprender a decidir bien. La vida requiere aprender a tomar decisiones: pensar bien las decisiones sobre los asuntos más comprometedores de la vida.
La vida requiere tomar decisiones sobre el uso de ciertos recursos disponibles, el modo de resolver determinados problemas y retos coyunturales, y —en general— la manera de sacar el mayor partido posible a la vida.

La libertad es una capacidad y a la vez una responsabilidad. Hay que aprender a ser libres, hay que aprender a usar bien la libertad. En algunas ocasiones elegir es difícil, pues a veces no sabemos bien qué queremos, o tenemos la impresión de que queremos cosas contradictorias.
La madurez humana consiste en definir el tipo de persona que deseo realmente ser y obrar de manera coherente.




La libertad y la verdad

Decidir con libertad significa sopesar las diversas posibilidades. La libertad requiere pensar bien las elecciones posibles. Quien actúa por apetencias, por inercia, por lo que hacen los demás, por la moda... tiene bastante menguada su libertad. Hay que esforzarse por tener en cuenta las diversas circunstancias, los riesgos, las consecuencias... de las propias decisiones.

La libertad reclama conocimiento de la verdad. Actuar bien produce satisfacción. Actuar de manera precipitada, con atolondramiento, sin prever las consecuencias nos suele provoca un sentimientos de desazón. Además nos sentimos obligados a reparar las consecuencias de una mala decisión. Nos pasamos la vida lamentando malas decisiones, reparando lo que hemos hecho regular o mal y sacando experiencias para decidir mejor en el futuro.

A veces pensamos que ser libre es elegir sin condicionantes, con total independencia del mundo que nos rodea: hacer lo que me viene en gana con pura espontaneidad. Esta concepción de la libertad es en el fondo una ilusión.
La elección requiere tomar conciencia de lo que es verdaderamente bueno para mí. La elección requiere conocimiento de la verdad sobre lo que soy, puedo y debo hacer en medio de las circunstancias en las que se desarrolla mi vida. Las circunstancias condicionan mi elección, pero no necesariamente la determinan. Aunque las circunstancias nos influyen, nos condicionan, no nos determinan: existe espacio para la libertad. La libertad es la capacidad de encaminar la propia vida según el bien conocido, según el verdadero bien. La persona es el ser capaz de hacerse cargo de la realidad circundante y tomar una postura personal.

Cada persona se forja un ideal de vida; y actúa y decide según ese ideal.
En este sentido se dice que la persona posee una cierta autonomía o capacidad de obrar libremente. No debemos confundir autonomía con libertad de conciencia: no nos corresponde decidir lo que es bueno o malo, sino que hemos de buscarlo, y actuar conforme a la verdad. Sin verdad no hay verdadera libertad. La libertad consiste en la capacidad de elegir lo bueno, no de decidir que algo sea bueno. La grandeza del hombre estriba en que no solo es capaz de conocer la verdad sino también de obrar según la verdad, de vivir en la verdad.



Libertad y autodominio

Si un hombre decide adelgazar, no le basta con tomar la decisión de seguir un régimen de comidas de adelgazamiento. Es preciso llevarla a cabo y para eso debe vencer las tendencias psíquicas que le llevarían a desobedecer esa decisión. Ese hombre debe vencer la tentación de abandonar el régimen de comidas cuando le apetezca y debe esforzarse en cumplirlo.
La libertad incluye autodominio. La libertad exige el autodominio de los dinamismos psicosomáticos, esto es, la autonomía o dominio de la persona por medio de su voluntad sobre sus sentimientos y pasiones.
La grandeza humana estriba en la capacidad de conducir mediante la voluntad los apetitos del psiquismo y actuar en último término no según el dictado de las pasiones sino según la verdad del objeto que se tiene delante.
El hombre puede vencer el desengaño de la apariencia (de lo que aparece apetecible o desagradable) e instalarse en el mundo de la verdad —en el mundo real— (de lo realmente conveniente o nocivo).

Por esto la libertad se vive en ocasiones como un drama, como un esfuerzo costoso por llevar a cabo las propias decisiones en medio de una tormenta de dudas, incertidumbres, desganas, inapetencias y pasiones que oscurecen y dificultan seguir la dirección elegida. La madurez es la capacidad de caminar seguro y estable hacia la consecución del objetivo elegido, sin claudicar ante las dificultades y contratiempos. La libertad reclama fortaleza para vencer las tendencias anímicas contrarias. Para ser verdaderamente libres se requiere fuerza de voluntad. La voluntad se fortalece con esfuerzo.



La libertad entendida como autodeterminación


Cuando actúo soy autor, creador libre y responsable, de mis actos.
La responsabilidad es una propiedad de la persona por la que es capaz de asumir la autoría de los propios actos con todas sus consecuencias. Cuando la persona es consciente de haber actuado mal siente la necesidad de rectificar y reparar el mal hecho.
Cuando actúo soy autor de mi acción. Pero hay algo más: mi acción revierte en mí mismo.
Las decisiones que tomo me involucran a mí mismo. Cuando decido perdonar a un agresor me hago misericordioso. Cuando ayudo desinteresadamente a alguien me hago servicial. Cuando doy con abundancia a quien me pide me hago generoso. Y si digo una mentira me hago mentiroso. La conducta permanece en el sujeto agente. Configuro mi ser según mis obras.
Cada día, la persona humana configura su ser, se hace a sí mismo: cada hombre es "escultor" de sí mismo. En esto consiste ser persona humana, en esto consiste la libertad en la vida terrena.

Con el tiempo cada persona va adquiriendo unos hábitos, un temperamento, un modo de ser, un estilo personal de vida humana que es resultado de las decisiones que cada uno toma, del tipo de conducta que cada uno determina libremente.



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Los tres ámbitos de la personalidad



Afectividad, inteligencia y voluntad son las fuentes principales que nutren la intimidad humana. Cada hombre debe desarrollar estas capacidades fundamentales y debe establecer una correcta armonía entre las tres.

La madurez es fruto del equilibrio de las tres facultades señaladas. Cuando alguna de las tres se desintegra de las demás se cae en ciertas deformaciones del carácter como las siguientes:

Sentimentalismo: configura un carácter en el que la conducta humana depende primordialmente de la afectividad. Todo se valora y mide por el modo en que se siente y percibe la realidad según la afectividad. La persona subyugada primordialmente por la dinámica afectiva tiende a ser irascible, apasionada, voluble... Los estados de ánimo y las apreciaciones superficiales de la realidad dominan la conducta. Tiende a ser superficial, cambiante, impredecible; incapaz de compromisos estables y convicciones firmes y duraderas.

Intelectualismo:
es el modo de ser de la persona cultivada primordialmente en el mundo intelectual, dedicada excesivamente al estudio, la lectura... Se encuentra muy polarizada hacia las ideas, las teorías, el pensamiento y a consideraciones abstractas de la realidad. Por contrapartida desarrolla poco la dimensión afectiva en las relaciones con los demás y suele ser un tanto fría, distante, poco comunicativa, poco práctica en la resolución de los problemas cotidianos de la vida.

Voluntarismo: es la hipertrofia de la voluntad. El hombre voluntarista actúa movido sobre todo por un afán de libertad. Tiende a tomar decisiones propias y llevarlas a cabo sin atender apenas a los motivos, razones y sentido de la actuación. El voluntarismo mueve a decidir sin motivación objetiva, sin considerar suficientemente los condicionantes, y de una manera un tanto arbitraria: por una afirmación de pura libertad entendida como un valor absoluto.

El voluntarismo tiende al activismo: actuar, hacer, moverse... sin rumbo y sin sentido. El voluntarista es rígido, inflexible, poco razonable, dominante, impositivo... Carece de capacidad para hacerse cargo del modo en que influye y afecta su conducta a los demás. Desestima los sentimientos, las formas, la elegancia, la amabilidad... Busca ante todo la eficacia, los resultados, los efectos cuantitativos y pragmáticos. Suele adolecer de falta de visión estética de la vida.


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LOS TEXTOS SON DE GONZALO BENEYTEZ, A QUIEN ADMIRO.