29.1.11

Esta tarde llega Pati

Joderr, esta tarde llega Pati, (en autobús), y yo que tenía mi planing hecho tras la estresante semana: estar con mi maridito, echar la siesta en el sofá con una mantita, salir a trotar y conectarme a la página de los cuentos.
Pati querrá salir para que le presente a chicos, qué digo "chicos", hombres, que los años pasan. Se quiere casar y no encuentra con quién, y yo a quién le presento, si es que nadie le va a encajar de los pocos que conozco solteros. También hay un viudo, pero está bastante neurótico. Y dos divorciados, y yo en ese terreno no me meto. Que se reconcilien.

Luego dirá que vayamos al cine, y es que le gusta lo romanticón. Me dirá que vayamos a ver una de Jazmine. Y después intentará convencerme de que rece con ella un rosario.
Y tendré lamentaciones para dar y tomar. Su frase preferida es: "El que no tiene padrino no se casa". Que no, nena- le tengo que decir, que cualquiera puede hacer de padrino. A quien tienes que camelarte es al novio y eso es cosa tuya. Y es tan recatadita ella,... que con los tiempos que corren,... dificilillo lo tiene.
Y después de los amores, su tema favorito: lo difíciles que están las oposiciones. Que si conozco a alguien del tribunal . Ni que yo fuera Verlusconi, o tuviera un máster en relaciones públicas. Pero ella no estudia. Espera que todo se lo pongan en las manos o que le venga llovido del cielo.

Esta mañana he comprado unas bolsas, de frutos secos, a ver si con eso y unos clínex pasamos el finde. Con un poco de suerte, el coche se quedará sin batería y no arrancará.

23.1.11

Stop cabellos blancos

Cuando Victoria decía que iba a echarse "la ampolla", mi madre se moría de risa, y los demás también, no delante de ella, pero después sí, comentándolo entre nosotros.

Victoria era una mujer que ayudaba bastante en casa en las tareas más difíciles: con los mayores, en las limpiezas a fondo, y cosas así. Cuando yo la conocí tenía ya cincuenta años por lo menos, y pese al paso del tiempo, siempre la veía igual. Vive todavía, (ahora es una octogenaria, pero por el asunto que me ocupa, sigue igual).
Destacaba en ella su pelo negro, abundante, ondulado y sin raiz alguna que delatase el inicio de una cana. Y todavía.

Decía, no exactamente que iba a echarse "la ampolla" sino que iba a ir a "Chocolates" a que le echase "la ampolla". "Chocolates" era el mote del peluquero. Y la ampolla era lo que éste le ponía
para controlar las canas, y el control era exhaustivo.

Con el paso del tiempo, a mí me pasa como a Victoria.
Prefiero adelantarme antes de que las raíces blancas, horribles raíces como de hortalizas blancas, afloren tirando por los suelos mi imagen juvenil.

Cuando descubrí mis dos primeras canas, que eran dos, como un par de gemelas, al día siguiente tenía dolor de cuello, porque no las podía atrapar frente al espejo y tuve que hacer mil movimientos hasta que logré arrancarlas. Luego salieron más y ya recurrí a la peluquera. Y después, ni eso, en casa me arreglo, cada mes me supone tres cuartos de hora nada más echarme el tinte, que, mire usted, es color chocolate, como el apodo del peluquero omnipotente de Victoria.

Es tan cómodo que esta mañana tocaba y le he ofrecido a Juan Carlos mis servicios, en este sentido. Pero dice que él prefiere su pelo con sus canas. No sabe lo que se pierde.

20.1.11

Separados tan prontito

- M. Ya nos hemos separado P. Jesús y yo. -me cuenta al final de esta mañana.

La verdad es que llevaban juntos poquísimo tiempo. Pero, hoy en día, eso no extraña a nadie aunque no deja de ser una pena.




- Pues, menos mal que no sois pareja. - pienso, y lo digo en voz alta, más para mí que para ellos.

P. Jesús faltó ayer a clase y hoy le dije que juntara su mesa con la de Carlos, para no estar muy perdido en la corrección de los ejercicios de números con centésimas. Habían estado juntos 55 minutos, que es lo que dura cada clase.

Carlos, me informaba de que ya habían colocado las mesas en su sitio, cada una en su fila. "Ya nos hemos separado". Es que me informan de todo los angelitos.

Y, tal como están las cosas, entendieron el sentido de mi chiste muy pronto. Lo que no sé es si imaginaron una pareja tipo clásico, como era mi intención, u homo. Plof.

19.1.11

Poesía surrealista


De pronto, comenzó a llover y aproveché la confusión en las calles
para entrar en la joyería y llevarme todo el oro,
para copular contigo, que tanto me quisiste,
para ver a Dios a la cara,
para tener otro hijo,
para hablar cien lenguas,
para visitar el mundo entero,
para sentirme hombre por un rato,
para embriagarme de vino,
para comprar siete vidas,
para tener a mi madre,
para viajar atrás en el tiempo,
para ser psiquiatra
y arreglar mentes enfermas.

Cesó de llover,
me miré las manos,
y todo estaba en su sitio.

Estaba bien así.

17.1.11

Día desértico

Cómo me pesan hoy las pestañas, y las caderas, y los tobillos, y el desierto de mi cuerpo. Y el corazón alarmándome.
Qué día de hierro, tan duro, tan combatiente. Día de guerra sin agua ni reservas ni pan ni peces ni sueño.
Y al final, un muerto.

14.1.11

Conversaciones matrimoniales


Anoche yo le decía por enésima vez a J.C., mi marido, lo fabulosas que son las deportivas "Joya", del diseñador de los zapatos MBT, ideales para caminar. Él es bastante sedentario y prefiere los hobbies in door. Sin embargo, me contaba su sensación de hinchazón de estómago y no le agradaba que le dijese que tenía que salir, como yo, a andar y trotar. Después pasamos a hablar de que este fin de semana nos vamos a dar una vuelta por la ciudad y de lo que íbamos a hacer. "Queda con tu amigo D., o con tu amigo J.", le aconsejaba yo, con tal de que saliera. "No, no. Me voy a quedar en casa", decía él. El tenía el semblante algo serio por eso de su malestar estomacal. Me dijo que se iba a ir a casa mientras la niña y yo dábamos una vuelta por las rebajas.
-¿Sabes lo que te voy a comprar?- le dije. En ese momento vi que su expresión cambió, se iluminó unos instantes como dejando en un lejano plano sus molestias de estómago.
Retrocedió y todo, desde el pasillo, y preguntó, animoso:
-¿Qué me vas a comprar?
- ¡Gaseosas!- le dije en una exclamación.
El brillo de la cara se le escapó de nuevo como por arte de magia.

Yo estaba todavía pensando en que lo principal es sentirse bien y recordé aquellas cajitas azules que usaba mi padre, que contenían dos sobrecitos, uno blanco y otro azul y que se disolvían en el agua, previamente azucarada.
- Pensaba que ibas a decir: "pues le voy a comprar a mi marido un buen libro o un chaquetón, pero, ¡gaseosas...!??

No supe si reir o llorar. Había mezclado dos conversaciones que nada tenían que ver y levantado falsas ilusiones. Tras dos segundos, explotaron mis carcajadas, hasta el punto de que J.C. me dijo:
-Calla, calla, mujer, que se me va a ir el sueño.

Así son las cosas matrimoniales y así se las hemos contado.

12.1.11

Se hizo el milagro

Pues sí. eso de acostarse a las 10 de la noche, que jamás ha ido conmigo, ha resultado ser milagroso. Las vacaciones, muy buenas, pero como una máquina demoledora habían machacado todos mis horarios y empecé la rutina con una descompensación inaudita. Me dormía de pie y por la noche, "que si quieres arroz".

Hoy me siento Flex. Pedid lo que queráis.

11.1.11

Mejor, me acuesto ya.



Este post es un completo bostezo. Del sueño que tengo se me ha puesto cara de bebé.


9.1.11

El elixir de la eterna juventud



Definitivamente lo he incluido en mi vida. No, no es un amor, pero casi. No es un caballo, ni una yegua ni ninguna otra mascota, ni un libro, ni una fruta, es... un verbo, morfológicamente hablando.

Es una acción, una actividad, un ejercicio físico, una fuente de salud. Es el elixir de la eterna juventud.

Los Reyes me regalaron unas zapatillas "Joya", es como si flotaras al pisar. Esto junto con un anorak con capucha por si llueve, un pantalón cómodo, una braga para el cuello, y un walkman con tu música favorita, es el equipamiento perfecto para mantenerse a tono.

Los americanos lo denominan "footing", pero a mí me gusta más como le dicen mis amigos latinos: "trotar".

Llevo dos días trotando. Será cuatro veces por semana: los jueves, viernes, sábados y domingos.

Otras veces lo he hecho, en los meses de verano normalmente, o esporádicamente y lo he dejado. Pero ahora será algo así como el trabajo: hasta la jubilación. No, mejor, hasta el día del juicio final.

Mi seguidor 212

Con los seguidores pasa algo así como con la droga (por lo que cuentan, que yo no la he probado), que quieres más y más.
Pues sí, por qué no decirlo, cuando aumenta mi cuadro de seguidores, me da un subidón (mira, también, según dicen, como con la droga). Pero si alguno se va, tampoco pasa nada. Bueno, pues pensé celebrar a mi seguidor 100 ó al 200, por eso de ser números redondos, pero no surgió así, por falta de tiempo en ese momento. Me conecto un momento esta noche antes de acostarme y veo que hay uno más, pero casualmente no lo puedo ver porque lo tapa el vídeo de los gatos que maullan un villancico (comprobad, más abajo, cómo este vídeo: "Villancico felino", sobresale). Pues quiero conocerlo y de paso, dároslo a conocer a vosotros.

Al subir esta entrada, la columna central se desplazará y ya podremos acceder a nuestro nuevo/a amigo. (El pico de abajo del vídeo está ocultando su icono). Vamos dándole a editar a ver si ya tenemos espacio libre y podemos saludarlo. No creo que se moleste, al fin y al cabo, la red es algo que tiende a aumentar y para eso estamos aquí, para ir conociéndonos más y más personas.

A ver quien es...

Booo. Qué suerte hemos tenido. Se trata de Armando Miguel.
Entré a su espacio hace dos o tres días y es un señor que desprende optimismo y ganas de vivir: poeta y locutor de radio, argentino (sí, de los de ese acento dulzón que tanto me gusta).

Su blog se llama: Puramente sentimental. Y lo presenta así:

Soy un sentimental total, incurable. La vida es en mí, la inspiración, la motivacion absoluta. Generadora de mil poesias y todas las canciones de amor. Esta página es a corazón abierto... ¿ Gustas entrar ? Te invito. Pasa...



Os dejo el enlace a su espacio: PURAMENTE SENTIMENTAL, para que ganéis un amigo.

7.1.11

Tu vida la realizas tú

Qué vergüenza, madre. Pero, aquí dejo una reflexión hablada.



6.1.11

La Navidad que se queda


Tras haber pillado una rabieta como una niña chica cuando le quitan su juguete preferido. Tras encontrarme desalentada, como la novia que ve al novio partir en el tren, al fin he comprendido que no tengo motivos.

Aferrada a la navidad. Ya, con la Noche de Reyes, la sentía partir. Creía ver desaparecer el belencito, las cenas en familia, la luz, el brillo, las velas, el corazón y esa especie de magia.

Pero la Navidad no se va. Se queda.

Se queda en las personas.
En el trabajo bien hecho.
En la alegría.
En el beso.
En los logros.
En la pareja.
En los hijos.
En los libro.
En Juan Pablo.
En la calle al amanecer y al anochecer.
En la luz de los ojos del anciano que ríe.
En el agua del mar.
En el perro fiel.
En los blogs de mis amigos.
En la ducha que te despierta y en la comida que te alimenta.
En el año que tenemos por delante.

También en las ausencias se queda la Navidad:
en la ausencia del miedo,
en la usencia del mal,
en la ausencia de la antipatía,
de los complejos,
de la soberbia, de la lujuria, de la pereza, de la envidia,
de la desesperanza
y en la ausencia de todos los abismos.





5.1.11

La alegría de estar con los más necesitados


Hoy he disfrutado de veras en una residencia de ancianos.

Las residencias de ancianos siempre me han provocado estupor. Para cerciorarme de que hablo con propiedad acabo de consultar el Vox y encuentro que "estupor" es la disminución de la actividad de las funciones mentales y de la capacidad de respuesta a los estímulos. Justo, puedo decir sin temor a exagerar, que siempre me han provocado estupor: me quedaba disminuida, como tonta, sin capacidad de respuesta, al respirar ese hedor, mezcla de cloroformo, alcanfor y falta de ventilación y al ver
personas idas, tan trastornadas y ajadas que me parecían seres de otra galaxia, mucho más desfavorecida que la nuestra.

Hoy hemos pasado la mañana con dos mayores muy allegados, residentes en un asilo, palabra que con razón ha pasado a ser tabú y por desagradable, está mejor denominado con el término de residencia. Y notas que efectivamente no es asilo lo que les están dando, sino residencia.

La Residencia tiene las paredes pintadas de rojo, un color muy apropiado porque anima el ambiente Y enfrente de la puerta aparece una escalera estilosa que conduce a las habitaciones de los residentes.

Primero he conversado ampliamente con el que está enfermo de alzheimer, y las respuestas que me daba eran flashes de alegría. Yo le pedía, y se lo pedía por favor, que me leyera unas frases de unas revistas y tras leer, le pedía que me explicase el significado, y él lo sabía. Yo le felicitaba diciéndole "muy bien" y él emitía una onomatopeya así como un "oooohh" queriendo decirme: "si es muy fácil, cómo no voy a saber eso...".

El otro es también longevo, pero tiene perfectas las facultades mentales.

Una monja me ha hecho una señal, ella iba en silla de ruedas y quería pedirme que la condujese por el pasillo; nos hemos hecho amigas. "Pero, ... que también tienes una hija!!", me ha dicho con admiración cuando al despedirme de ella se la he presentado.

Mientras yo esperaba en la puerta del aseo al enfermo de alzheimer, por ese pasillo venía el otro anciano al que habíamos ido a visitar conduciendo a otro hombre más joven que él que iba en silla de ruedas. Buscando el aseo había entrado con él a otra sola donde había varios ancianos y ancianas. Una de ellas me llamó especialmente la atención porque tenía abrazada una muñeca grande.

Nos dirigíamos todos al comedor y yo me sentía feliz y orgullosa al entrar allí con el brazo de mi ancianito, y hubiese dado cualquier cosa para poder haber servido mesas, pero ya había personal para ello.

Volveré más a menudo. Deseo volver mucho más a menudo.

Cuando ya salía de esa localidad, desde el coche, he visto una rebeca que lucía un maniquí en el escaparate de una tienda. Una así estuve buscando hace un tiempo en muchas tiendas de mi ciudad y no la encontré tan bonita, tan llena de borlas y de dibujos de punto. (¡Esa era la chaqueta que yo andaba buscando. Esa era "mi" chaqueta!). Tal vez no es lo que se me ha pasado por la cabeza, pero, en algún sitio he leído que Dios da el ciento por uno...

3.1.11

El nuevo vecino (II)

Viene del post anterior.

El vecino, a veces cambia de aspecto.
Hace un momento me ha dado una clase de yoga. Me empieza a ser muy útil esta amistad con el sr MMXI.



El nuevo vecino (I)


A mí me parece guapo, suave, amistoso, sencillo y generoso.

Es un vecino que se ha instalado al lado, qué digo al lado, más cerca, prácticamente dentro de casa, ya que está todo el día aquí.
Dice que va a estar conmigo mucho tiempo.

Y lo más curioso de todo es que a mi marido no se le han despertado los celos.


¿Os lo presento?


Se llama MMXI


¿Lo conocéis?
Claro, Dos Mil Once. ¿Cómo pensáis vosotros que será en las distancias cortas? Es que resulta que también es vecino tuyo.

1.1.11

El arte de pensar con los pies

Definitivamente, pienso que nuestro gobierno domina el arte de pensar con los pies. No ha hecho falta esperar al día dos de enero para "encumbrarlos".
Pues si no es de los pies, no me explico de qué órgano del cuerpo sale la idea de prohibir fumar en los lugares en donde se alterna, en donde va la gente a distendirse un rato o unos días: bares, pubs, restaurantes y hoteles. Tampoco en parques ni en jardines. No_ lo_ entiendo.

Claro, es que defienden la salud pulmonar integral del que no fuma, qué detallistas, qué finos; (ya teníamos una primera ley antitabaco que velaba por el fumador pasivo y que prohibía fumar en lugares públicos).
Sin embargo, que los adolescentes pierdan la cabeza con el botellón: no_ pasa_ nada. Permitido, que se emborrachen en las vías públicas. Por no hablar de lo que viene después. Para eso está la farmacia y la ley del aborto.


Señores, ¿por qué no prohíben el botellón, la pildorita del día postguay y la muerte del embrión? y les dejan echarse un cigarro a dos amigas o a un grupo de amigos mientras comparten un rato de charla en un local hecho a tal efecto.

Vamos, que los pies, me parece que no son para pensar y que algunos no lo saben. Pero la cabeza, pues, creo que sí está para pensar y que tampoco lo saben.

Duelo poético



Tomé el cigarro como metáfora del tiempo, y Luis tomó la rosa como metáfora de belleza y frescura. Yo, mala de mí, lo de que llevaba "la rosa en la mano", se lo tomé literalmente; y claro, como venganza, las bocanadas de humo, él me las tomó literales a mí. Como Góngora y Quevedo.
Como el intercambio de comentarios entre Luis, del blog "De cenizas" et moi, en nuestras poesías, me resultó muy gracioso, por aquí dejo la reseñita, porque uno de los motivos por los que tengo el blog es por diversión.
A mi amigo Luis, con todo cariño y deseándole un año lleno de rosas, poesía y tiempo.

Poema:

Entre el cigarro
y la rosa en la mano,
prefiero el cigarro.
Luis, amigo, hermano,
mejor que la rosa:
el nardo.
El aliento de los labios,
por fumar tiempo,
despacio,
no quedará profanado.
Al contrario,
que un beso de paz tendrá
el que se dé por besado.

Fumar no es malo. sigue leyendo.

Me fumaré trescientos sesenta y cinco cigarrillos
a besos y a palabras serenas
con elegancia
sin barreras
a caladas calladas y calientes.
Como se ve la lluvia frescamente caer por la ventana
iré fumando cada día del año,
en minutos, en minutos de segundos como gotas doradas.
Compartiré caladas intensas, caminantes
me pedirán u ofrecerán tabaco de tiempo
y alargaré mi brazo.
Suspiros en el aire
verá el aire,
azul turquesa,
paleta de pintor será mi boca,
que todo el humo gris es muy monótono.
Fumaré con la boca,
con la mano, con los pies, con los ojos.
Tragar bruscamente me horroriza.
Perder el tiempo me horroriza.
Lo mejor es fumarlo directo a los pulmones.
Cada día miles y miles de caladas,
unas intensas, otras muchas suaves, otras tan silenciosas
como el sueño de un ángel
y otras como la risa.
Pero todas unidas como cuentas de un rosario que quiere
hacer del año un lago
de paz,
un aire de burbujas donde todos conviven
y se puedan mirar a los ojos.