5.12.13

Un paraguas

 

Estuve hablando con la lluvia toda la mañana por teléfono, no es extraño que tiene teléfono la lluvia, en los tiempos que corren. La lluvia no se dejaba caer, pese a mis gestos, profusos y exagerados, y mi voz chamuscada. Al fin me envió un paraguas, sin agua.

¿Qué hace un paraguas sin agua en mi mano? Yo era la mujer bajo el paraguas... sin motivo aparente. Por dentro, el calor daba golpes como de gentes en un edificio incendiado.  Llamas adentro, y sin embargo, sólo, un paraguas y yo. Solos, ese paraguas y yo...

Y tú sabes, ardió París, y el fuego se extendió al este y ardió Bulgaria y luego se fue hacia arriba y ardió Polonia, buscando más al Norte, el Ártico, que, dicen los científicos, se derrite, por eso no lo encontraba...